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Láser para cicatrices de un aumento de pecho [VÍDEO]

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Actualizado el · Revisado por el Dr. Gustavo Sordo, cirujano plástico

El láser para cicatrices de un aumento de pecho se aplica en el quirófano, una vez que se ha terminado la cirugía, con la paciente aún dormida bajo anestesia general. Se trata de un láser de un solo uso intraoperatorio. Por este motivo habrá que tomar la decisión de aplicar el láser antes de entrar en el quirófano. De esta manera, antes de comenzar la operación de aumento de pecho tendremos preparado el material fungible del láser y la funda estéril del mismo para poder aplicarlo una vez terminada la intervención.

Aplicación del láser UrgoTouch sobre la mama al final de una cirugía de aumento de pecho, en quirófano
El láser se aplica en el propio quirófano, con la incisión ya cerrada y antes de retirar los campos. Es una sola sesión.
Evolución de la cicatriz de una mastopexia en la misma paciente: aspecto a los 2 meses y al año de la cirugía
La misma cicatriz a los 2 meses y al año. Una cicatriz no se juzga en el postoperatorio: se juzga cuando ha madurado.

¿Cómo se aplica el láser para reducir las cicatrices?

El láser UrgoTouch aplicado sobre la incisión cerrada de un aumento de pecho, en el propio quirófano
El láser, sobre la incisión ya cerrada y antes de retirar los campos. La línea roja es la guía de apuntado: el haz de 1210 nm no se ve.

Antes de aplicar el láser para reducir las cicatrices de un aumento de pecho debemos suturar la cicatriz de manera que quede completamente cerrada con nuestra sutura intradérmica. Para ello hay que utilizar suturas incoloras totalmente transparentes. También es importante que la zona a la que vamos a aplicar el láser esté totalmente limpia, sin restos de cualquier tipo de material que tenga color.

Una vez que la zona esté limpia colocaremos unas tiras fungibles a los lados de la cicatriz. En este momento aplicaremos el láser, que detectará las tiras fungibles y se calentará hasta una temperatura de 50º. Alcanzada esta temperatura iremos desplazando el láser poco a poco, de centímetro en centímetro, por toda la extensión de la cicatriz.

Terminada la aplicación del láser realizaremos una cura normal sobre la incisión.

Posteriormente se procede con el despertar de la paciente en el quirófano y la colocación del sujetador especial para el postoperatorio de aumento, que es similar a la sujeción que proporciona uno deportivo.

El láser es una herramienta más dentro de nuestro protocolo de cicatrices, no la primera. El grueso del trabajo lo hacen tres cosas más sencillas: silicona en lámina o gel, ácido retinoico —que utilizamos de forma sistemática porque acelera la renovación epidérmica y ayuda a que la cicatriz madure antes y más plana— y fotoprotección estricta durante el primer año, porque el sol sobre una cicatriz inmadura provoca una hiperpigmentación difícil de revertir.

El láser entra cuando, pese a todo eso, la cicatriz queda enrojecida, engrosada o con relieve, y suele plantearse en sesiones a partir de los 2-3 meses. Conviene tener expectativas realistas: mejora color y textura, pero no borra una cicatriz. Por eso el primer factor sigue siendo quirúrgico: una incisión bien situada en el surco y bien cerrada. Con técnica Preservé la incisión mide 2,5 a 3 cm, y eso es lo que más ayuda a que después pase desapercibida.

¿Duele el láser para cicatrices después de una mamoplastia de aumento?

La paciente no notará más dolor ni más molestias por la aplicación del láser para cicatrices. Su sensación será la misma que la de otra paciente a la que no se le haya aplicado el láser, con la diferencia de que habremos activado el proceso de cicatrización para reducir la cicatriz en un 35% según los estudios de los que disponemos ahora mismo.

Qué es exactamente el láser que aplico

El aparato que utilizo se llama UrgoTouch y es un láser de diodo de 1210 nanómetros. Aplica una técnica que en la literatura científica se conoce como LASH, siglas de Laser-Assisted Skin Healing, cicatrización cutánea asistida por láser, descrita por Capon y Mordon en 2001.

La idea es fácil de explicar. En vez de tratar la cicatriz meses después, cuando ya está formada, se actúa sobre la herida en el momento en que la cicatrización empieza. El láser calienta de forma controlada y homogénea todo el espesor de la piel alrededor de la incisión, y ese estímulo térmico modifica la fase inflamatoria del proceso. Esa fase es la que determina en buena medida cómo va a quedar la cicatriz un año después.

Por eso se aplica en quirófano y no en consulta. Hay una ventana de tiempo para actuar, y es justo la del cierre de la herida.

Por qué de 1210 nanómetros y no de 810

Los primeros trabajos de LASH se hicieron con un láser de diodo de 810 nanómetros. Funcionaba, pero tenía una limitación seria: esa longitud de onda la absorbe mucho la melanina, así que en pieles oscuras el calor se concentraba en la unión entre dermis y epidermis en lugar de repartirse. En un estudio comparativo sobre piel humana, el gradiente térmico con 810 nm era de menos de un grado en fototipo II y llegaba a más de diecisiete grados en fototipo VI.

El 1210 nm apenas lo absorbe la melanina. Reparte el calor de manera homogénea en todo el espesor de la piel y por eso es compatible con todos los fototipos. En una consulta en Madrid, donde opero a pacientes de pieles muy distintas, esto no es un detalle técnico: es lo que permite ofrecer el mismo tratamiento a todas.

Qué dicen los estudios, con las cifras delante

Aquí quiero ser preciso, porque este es un terreno en el que se prometen cosas que no se sostienen.

El trabajo más sólido es un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego publicado en Aesthetic Plastic Surgery en 2017. Se incluyeron 40 mujeres operadas de reducción mamaria bilateral. En cada paciente se trató con el láser la cicatriz de una mama y la otra quedó como control. Es el diseño más limpio que se puede plantear para esta pregunta: la misma paciente, la misma piel, la misma sutura, el mismo cirujano y los mismos hábitos a los dos lados.

Estos fueron los resultados al año, siempre a favor de la cicatriz tratada:

  • Volumen de la cicatriz: p = 0,004
  • Superficie: p = 0,017
  • Rugosidad: p = 0,002
  • Preferencia de las pacientes, eligiendo a ciegas cuál les gustaba más: p = 0,025

El último dato es el que más me interesa. No es una medición de laboratorio: es la paciente eligiendo sin saber cuál era cuál. Casanova D, et al. Aesthetic Plast Surg. 2017;41(4):938-48.

Antes, con el láser de 810 nm, un estudio de 2010 con 30 pacientes midió una reducción del 38,1 % en la altura de la cicatriz al año en el grupo de dosis alta. Con dosis bajas no hubo ninguna diferencia, y tres pacientes tratadas por encima de 115 J/cm² tuvieron quemaduras superficiales que se resolvieron en menos de una semana. La dosis lo es todo, y por eso el equipo actual la calcula automáticamente según el fototipo y el grosor de la piel. Capon A, et al. Aesthetic Plast Surg. 2010;34(4):438-46.

Y en la práctica diaria, un equipo del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona publicó en 2023 su experiencia con 18 abdominoplastias tratadas con este mismo láser, sin ningún incidente relacionado con el aparato, tampoco en pacientes de fototipo oscuro. Palao R, et al. Plast Reconstr Surg Glob Open. 2023;11(3):e4866.

Y ahora lo que no cuenta ningún anuncio

Tengo que contar también la otra cara, porque es lo que da valor a lo anterior.

El ensayo de las 40 mujeres es pequeño, se hizo en un solo centro y dos de sus seis firmantes trabajan para el fabricante del láser. Eso no invalida el estudio —el diseño con una mama de control y el doble ciego son buenos— pero prefiero decirlo yo a que lo descubra el lector por su cuenta.

Y existe una revisión sistemática independiente, publicada en el Journal of Plastic, Reconstructive and Aesthetic Surgery en 2020, que reunió los 17 ensayos aleatorizados disponibles sobre aplicar láser de forma precoz a una herida quirúrgica. Su conclusión es honesta e incómoda: con la evidencia actual no se puede afirmar con seguridad que el láser precoz reduzca la formación de cicatriz, y hace falta investigación de mejor calidad. Trece de esos diecisiete estudios ni siquiera aportaban datos utilizables. Behrouz-Pirnia A, et al. J Plast Reconstr Aesthet Surg. 2020;73(3):528-36.

Así que mi posición, dicha en una línea, es esta: el efecto existe, es modesto y probablemente real. La cicatriz queda algo más plana y algo menos rugosa, con un riesgo prácticamente nulo y sin alargar el postoperatorio. Ni más ni menos.

Lo que el láser NO hace

  • No hace desaparecer la cicatriz. Toda incisión deja una marca. Lo que se puede aspirar a cambiar es cómo de visible queda, no a que no exista.
  • No sustituye a los cuidados de la cicatriz. Es un gesto más que se suma a lo demás, no un atajo que permita saltarse nada.
  • No está demostrado que prevenga los queloides. Esa es la hipótesis con la que nació la técnica, no un resultado medido en estos ensayos. Quien tenga antecedentes de queloide debe decirlo en la consulta y planificar el caso teniéndolo en cuenta.
  • No es exclusivo de esta clínica. Es un dispositivo comercial que puede comprar cualquier cirujano. Lo que cambia entre unos y otros es si se usa, cómo se dosifica y si se explica con honestidad.
Cicatriz en el surco submamario tras un aumento de pecho con implantes anatómicos — caso operado por el Dr. Gustavo Sordo en Madrid
La incisión del aumento de pecho va escondida en el surco submamario. El láser se aplica sobre ella nada más cerrar, en el mismo quirófano.

Dónde encaja esto dentro del aumento de pecho 24h Recovery

El láser es la última parte de la cirugía, no una cosa aparte. En un aumento de pecho hago siempre la misma secuencia: incisión en el surco submamario, implante en plano subpectoral en dual plane, reconstrucción del surco con un internal bra —una sutura de PDS de 3/0 que ancla la fascia de Scarpa a la fascia anterior de los rectos— y respeto del triángulo fascial lateral para conseguir el efecto push-up.

Ese internal bra tiene además un efecto sobre la cicatriz que se cuenta poco: al quedar el surco reconstruido y anclado, la cicatriz no se desplaza con el tiempo. Una cicatriz que migra hacia arriba o hacia abajo se ve, aunque sea fina. Que se quede donde se puso es la mitad del resultado estético a largo plazo. El láser se ocupa de la otra mitad: de cómo es esa cicatriz.

Preguntas que me hacen en consulta

¿Sirve para una cicatriz que ya tengo?

No. Este láser se aplica sobre la herida recién cerrada, en quirófano. Para una cicatriz ya formada hay otros tratamientos, pero no es este ni el mismo planteamiento.

¿Vale para mi tipo de piel?

Sí. La longitud de onda de 1210 nm está elegida precisamente para eso: apenas la absorbe la melanina, así que es compatible con toda la escala de fototipos. Con el láser antiguo de 810 nm no era el caso.

¿Hay que hacer algo después?

Sí: los cuidados de la cicatriz siguen siendo los de siempre. El láser suma, no sustituye. Es una sola sesión y se hace estando aún dormida.

¿Y si tengo tendencia a los queloides?

Dímelo en la consulta. Es un dato que cambia la planificación, y no quiero que nadie llegue a quirófano pensando que el láser va a resolverlo por sí solo: eso no está demostrado.

Para más información sobre las cicatrices de un aumento de pecho y cómo se aplica el láser para reducirlas, contáctanos.

Dr. Gustavo Sordo

Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Colegiado n.º 282858125.

Contenido revisado clínicamente por el Dr. Gustavo Sordo. Última revisión: 5 septiembre 2026.

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Dr. Gustavo Sordo - Cirujano Plástico en Madrid

El Dr. Gustavo Sordo es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, formado vía MIR en el Hospital Universitario La Paz, y cuenta con más de 20 años de experiencia en cirugía facial, mamaria y corporal.

Entre 2009 y 2014 trabajó como segundo cirujano del Dr. Antonio de la Fuente en el Hospital Rúber Internacional, participando en más de 500 intervenciones de cirugía estética facial. Ha ampliado su formación internacional con especialistas como Nazım Çerkeş, Sercan Göde y Per Hedén, así como en centros como McIndoe Surgical Centre, Queen Victoria Hospital y Akademikliniken (UK).

Ha sido presidente de la Mesa de Rinoplastia Secundaria del AECEP Meeting, director del Curso AECEP Hands-on & Video Rhinoplasty y formador de otros cirujanos y residentes. Es autor y coautor de publicaciones científicas en cirugía plástica y reconstructiva y miembro de SECPRE, AECEP, Rhinoplasty Society of Europe, EASAPS y The Aesthetic Society.

@drgustavosordo

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Dr. Gustavo Sordo
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