Actualizado el · Revisado por el Dr. Gustavo Sordo, cirujano plástico
El uso de implantes mamarios para aumentar el volumen del pecho ha sido, desde el comienzo de este tipo de operaciones, motivo de falsos mitos que intentaron disuadir a las mujeres que querían someterse a estas intervenciones con prótesis mamarias.
Aunque hoy en día muchos de ellos podrían componer un libro de bromas de mal gusto, lo cierto es que han originado debates de todo tipo entre pacientes y médicos. Para que no te pillen por sorpresa –sobre todo si estás pensando en someterte a un aumento de pecho- repasamos los falsos mitos que han existido sobre las prótesis mamarias:
“Las prótesis explotan en los aviones”
Este mito se basaba en el hecho de que los cambios de presión que se viven en el interior del avión afectaban a las prótesis haciendo que éstas se expandieran. Un hecho que provocaba que las mujeres que se habían sometido a estas operaciones vieran como sus pechos explotaban literalmente.
A día de hoy no se tiene constancia de que esto haya sucedido. De hecho, muchos cirujanos señalan que las prótesis suelen enviarse a los países receptores a través del correo aéreo, y que si esto fuera cierto, los implantes explotarían durante su viaje antes de ser colocados en el cuerpo de una mujer. Además, el avión va presurizado a 0,9 atmósferas de presión, lo que hace que el habitáculo donde van los pasajeros tenga casi la misma presión atmosférica que cuando estamos en tierra firme. Por lo tanto, si las condiciones de presión en el avión son las mismas que en tierra firme, no tiene sentido pensar que los implantes van a resultar dañados.
Sí es posible que, algunas pacientes, sientan discretas molestias en los senos si vuelan durante los primeros meses después de la operación. Algunas pacientes (no todas) de fuera de Madrid nos han reportado sensaciones de pequeña presión, sensibilidad o alguna molestia temporal durante el vuelo. Todas estas pacientes llevaban operadas 2 meses o menos, siendo normal que estas molestias desaparezcan con el tiempo, al asentarse el implante, y la paciente viaje en avión sin ningún tipo de sensación desagradable en absoluto.

“Hay que cambiar los implantes cada 10 años”
Esto tampoco es cierto. Hace unos años se pensaba que a partir de los 10 años, el riesgo de rotura del implante aumentaba exponencialmente, por lo que se aconsejaba su cambio. Hoy día esto es impensable, pues en las intervenciones se utilizan prótesis fabricadas con gel de alta cohesividad, un material cuya vida útil alcanza los 25 e incluso los 30 años.
No obstante, si la paciente siente cualquier molestia en sus implantes, debe acudir a revisión con su cirujano plástico, independientemente de los años que hayan transcurrido desde su operación.
“Con los implantes mamarios no se pueden hacer radiografías de la zona”
Esta creencia se basaba en el hecho de que los rayos X podían afectar a la composición de los implantes. Así, las mujeres que se habían realizado aumentos de pecho no podían someterse a radiografías, ecografías, mamografías o resonancias magnéticas. Hoy día sabemos que esto es completamente falso. Lo que sí deben hacer estas mujeres es avisar al radiólogo antes de someterse a la prueba para que controle la presión que la máquina va a hacer en la zona y realice las maniobras oportunas.

“Las mujeres con implantes mamarios no pueden dar el pecho”
Esto es completamente falso. El aumento de pecho, al igual que la reducción de pecho, no es incompatible con la lactancia. Es cierto que si la operación se realiza a través de la areola existe la posibilidad de que aparezcan quistes por retención en los conductos que transportan la leche desde la glándula hasta los pezones. Por este motivo, en la clínica del Dr. Sordo evitamos la manipulación de la glándula mamaria realizando la incisión en el surco submamario para introducir el implante. Esta técnica de aumento de pecho es perfectamente compatible con la lactancia materna.
Así pues, si estás pensando en someterte a un aumento de pecho, no lo dudes y acude a un centro sanitario que te ofrezca todas las garantías y donde trabajen los mejores profesionales del sector. Solo de esta manera estarás segura de contar con implantes mamarios de calidad y con la colocación más acertada de los mismos.
Añadimos tres mitos que oímos casi a diario en consulta. El primero: “hay que cambiarlas cada diez años”. Falso; los implantes no caducan por calendario. Se recambian por un motivo —rotura, contractura sintomática, descenso o deseo de cambio—, y mientras no lo haya, lo que corresponde es seguimiento con revisión y prueba de imagen. El segundo: “el cuerpo puede rechazarlas”. No existe rechazo inmunológico como en un trasplante; lo que hay es una cápsula de tejido alrededor del implante, normal y en general fina, que solo da problemas si se contrae.
Y el tercero, quizá el más extendido: “con implantes no se puede dar el pecho”. Se puede, y la vía de abordaje influye: la del surco submamario, que es la que preferimos, no atraviesa la glándula ni los conductos. Un apunte más, ya que hablamos de tópicos: tampoco es cierto que el implante impida el seguimiento radiológico. Colocado en plano subfascial o submuscular queda por detrás de la glándula, y la mama se estudia con normalidad mediante maniobras de desplazamiento, ecografía o resonancia.
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Dr. Gustavo Sordo
Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Colegiado n.º 282858125.
Contenido revisado clínicamente por el Dr. Gustavo Sordo. Última revisión: 8 septiembre 2026.









