Implantes de poliuretano: por qué los uso, en qué casos y qué dice la evidencia

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El poliuretano es el implante que menos se explica y del que más se habla mal, casi siempre por motivos que dejaron de ser ciertos hace cuarenta años. Lo uso desde hace tiempo en indicaciones concretas —sobre todo en la mama tuberosa— y creo que merece una explicación completa: por qué se comporta distinto, en qué casos lo elijo, qué pide a cambio y qué dice la literatura, incluida la parte incómoda.

Qué es exactamente un implante de poliuretano

No es un implante «de poliuretano». Es un implante de gel de silicona, con su cubierta de silicona normal, al que se le añade por fuera una capa de espuma de poliuretano de micras de espesor. Por eso lo verás también como micropoliuretano. El relleno y la cubierta son los de siempre; lo que cambia es la superficie que toca al tejido.

Los implantes de poliuretano que utilizo son de Silimed. Son pocos los fabricantes que trabajan esta superficie, y eso explica en parte que no sea un implante de uso general: se maneja distinto y no todos los cirujanos lo emplean.

Y esa superficie cambia el comportamiento del implante entero. No es una textura más agresiva: es otra cosa. Una superficie texturizada tiene un relieve grabado sobre la silicona; la espuma de poliuretano es una malla abierta en la que el tejido crece por dentro.

Por qué se adhiere: el efecto velcro

El tejido que rodea al implante crece dentro de los poros de la espuma. El resultado es que el implante queda pegado a la pared de la mama. Y de ahí salen las tres cosas que me interesan de él:

  • No rota. Un implante anatómico que gira deforma la mama. El poliuretano no gira porque está adherido.
  • No se desplaza. No baja, no se lateraliza al tumbarse, no se junta en el centro.
  • La cápsula se organiza distinto. En lugar de una lámina de colágeno alineada que puede contraerse como una faja, se forma un tejido más desordenado y más vascularizado, que se contrae mucho menos.

Ese último punto está descrito en el laboratorio: las cápsulas alrededor del poliuretano tienen más celularidad, más vascularización y más expresión de VEGF que las de un implante texturizado, y el colágeno no se alinea en paralelo (según PubMed, Vieira y cols., Plastic and Reconstructive Surgery, DOI).

Dónde lo coloco: plano subfascial

El poliuretano lo pongo por delante del músculo, en plano subfascial, entre la glándula y la fascia del pectoral. Tiene lógica: si el implante se va a adherir, quiero que se adhiera a un plano que no se mueva con cada contracción del pectoral.

Colocarlo subfascial tiene tres consecuencias prácticas. La primera, que no hay animación: el implante no se deforma al contraer el pectoral, algo que le importa mucho a quien entrena. La segunda, que la forma del implante se transmite hacia fuera — y esto es la clave de la mama tuberosa, que ahora explico. La tercera, que el postoperatorio del pectoral es distinto, porque no he tocado el músculo.

El requisito es tener cobertura suficiente. Lo mido con el pinch test del polo superior: si el pellizco da al menos 1,5-2 cm, subfascial. Si el tejido es fino, el implante se marcaría y entonces la elección correcta es submuscular con otra cubierta.

En qué casos lo indico

Mama tuberosa

Es mi indicación principal, y la razón es geométrica. En la mama tuberosa el problema no es de volumen: es que la base de la mama es estrecha y el polo inferior no se ha desarrollado, con un anillo de tejido denso que lo constriñe. Hay que abrir ese polo inferior y, sobre todo, hay que conseguir que la forma nueva se vea desde fuera.

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Y ahí es donde el resto de implantes se quedan cortos. Un implante que se mueve dentro de un bolsillo transmite su forma a medias, porque el tejido de encima se acomoda por su cuenta. Un implante adherido transmite hacia el exterior toda la modificación de forma que este tipo de mama necesita. Por eso empleo micropoliuretano en posición subfascial, generalmente con implante anatómico, que expande el polo inferior mejor que uno redondo. El detalle completo —los grados, la técnica paso a paso y ocho casos reales— está en la página de corrección de mama tuberosa.

Reducciones y mastopexias en las que la paciente quiere prótesis

Hay pacientes que llegan por un pecho grande o caído y que, además de reducir o elevar, quieren mantener plenitud en el polo superior. Cuando se combina prótesis con una mama a la que se le ha cambiado la piel de sitio, la estabilidad importa más que nunca: no interesa que el implante se mueva dentro de un tejido que acaba de ser reorganizado. El poliuretano va muy bien en ese escenario.

Contractura capsular recidivante

Cuando una paciente ya ha tenido una contractura y vuelve a operarse, el objetivo deja de ser solo estético: es no repetir. Ahí el poliuretano es la herramienta que en mi experiencia marca la diferencia, y es lo mismo que hago en territorios irradiados o con antecedente de contractura tras reconstrucción.

Lo que pide a cambio: el drenaje

El poliuretano no es un implante cómodo de poner. Es algo más laborioso técnicamente, la espuma se agarra desde el primer momento y no perdona un bolsillo mal hecho, porque una vez colocado no se recoloca. Y pide una cosa que el resto de mis aumentos no piden: drenaje durante cuatro o cinco días.

El drenaje está para evitar que se acumule líquido en la interfase entre la espuma y el tejido justo mientras se está produciendo la integración. No es una complicación ni una señal de que algo vaya mal: es parte del protocolo de este implante concreto. Conviene saberlo antes de decidirse, porque cambia los primeros días.

Qué dice la evidencia sobre la contractura

Aquí los números son buenos y conviene darlos con su matiz. Según PubMed:

  • En una revisión sistemática de dieciocho estudios, en aumento primario la contractura capsular fue del 0,4-1 % con poliuretano frente al 2-15 % a seis años con implantes texturizados; en reconstrucción, 1,8-3,4 % frente a 10-15 % (Duxbury y Harvey, JPRAS, DOI). Los propios autores advierten de que los estudios de poliuretano tienen un seguimiento más corto, y eso hay que tenerlo en cuenta.
  • En una serie de 131 pacientes y 255 mamas con poliuretano moderno, la contractura fue del 1,2 %, y todas aparecieron antes del mes 31 (Pompei y cols., Aesthetic Surgery Journal, DOI).
  • En reconstrucción inmediata prepectoral, el poliuretano previno rotación y malposición. El mismo trabajo señala, y es honesto decirlo, algo más de reintervención y de pérdida de implante precoz (Catanuto y cols., DOI).

Qué pasa con el poliuretano a los cinco años

Se dice mucho que a los cinco años el poliuretano «desaparece» y queda una prótesis normal dentro. Es media verdad, y la otra media importa.

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El seguimiento más largo que existe —treinta años, 382 pacientes— encontró que el poliuretano solo se ve a simple vista durante los primeros cinco años. Pero al microscopio seguía presente en todas las cápsulas a los treinta años. Es decir: no desaparece, se biodegrada y se integra en la cápsula (Castel y cols., Archives of Plastic Surgery, DOI).

Ese mismo trabajo dice la otra cosa que hay que contar: la protección no es eterna. Aparecieron contracturas Baker II-III entre los nueve y los diez años, y Baker IV entre los doce y los veintiuno, con una correlación inversa con la cantidad de poliuretano que quedaba. Donde quedaba espuma sin degradar, no hubo contractura.

Traducido a lo que le interesa a una paciente: el poliuretano compra muchos años de tranquilidad frente a la contractura, más que ninguna otra superficie, pero ningún implante mamario es de por vida y este tampoco lo es.

El linfoma asociado a implantes (BIA-ALCL): lo que hay que saber

Si te cuento las ventajas del poliuretano, te tengo que contar esto. El BIA-ALCL es un linfoma T poco frecuente que puede aparecer en la cápsula que rodea a un implante, y se ha asociado sobre todo a superficies rugosas. Es un tema abierto y quiero explicarlo con los números reales, no con el que mejor me venga.

Las cifras, y por qué bailan tanto

El rango que reconoce la propia literatura va de 1 de cada 300 a 1 de cada 30.000. Que un intervalo sea así de ancho no es un error: es que los denominadores son distintos. Cuando se calcula sobre implantes vendidos sale un número; cuando se calcula sobre pacientes seguidas de verdad, sale bastante más alto.

  • En el registro de Australia y Nueva Zelanda, sobre ventas, el riesgo fue de 1 de cada 1.947 para el poliuretano de Silimed y de 1 de cada 36.730 para un texturizado fino tipo Siltex (Loch-Wilkinson y cols., DOI). En el análisis previo, el poliuretano aparecía con un riesgo 23,4 veces el del Siltex (Magnusson y cols., DOI).
  • En una cohorte prospectiva de 1.501 pacientes estéticas seguidas durante años, la prevalencia fue de 1 de cada 300, y de 6,9 casos por cada 1.000 portadoras de un macrotexturizado Allergan BIOCELL (Kolasiński y cols., DOI). Los autores lo interpretan como que en las series con denominador de ventas el problema se estaba infraestimando, no como que el riesgo sea distinto.
  • Hay una réplica seria y hay que darla: se ha defendido que el poliuretano no debe meterse en el saco de los macrotexturizados, porque la espuma es una superficie distinta y el mecanismo de adhesión y de formación de cápsula no se parece al de un texturizado (Hamdi, DOI). Es una discusión que sigue abierta.

Lo que de verdad tranquiliza

No es el número. Es cómo se comporta la enfermedad:

  • Da la cara. El 90 % debuta como un seroma tardío —la mama se hincha de líquido, típicamente hacia el noveno año—. No es un hallazgo silencioso: se nota y se ve en una ecografía.
  • Se diagnostica pronto. En la serie australiana, el 87,5 % se diagnosticó en estadio I.
  • En estadio I se cura con cirugía. El tratamiento es retirar el implante y la cápsula completa, y la mayoría de las pacientes se curan. Las muertes descritas se han relacionado con retrasos en el diagnóstico (Groth y Graf, Aesthetic Plastic Surgery, DOI).
  • Para poner la magnitud en perspectiva: sobre unos 35 millones de portadoras de implantes en el mundo, en el momento de esa revisión había 573 casos descritos y 33 fallecimientos.
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Y por eso ninguna sociedad científica ni agencia reguladora recomienda retirar un implante a una paciente sin síntomas. Lo que sí recomiendan, y yo también, es seguimiento: revisión anual y ecografía. Si en algún momento una mama se hincha años después de la cirugía, eso se estudia, no se espera.

Mi criterio con esto es sencillo: en la mama tuberosa, el poliuretano hace algo que ningún otro implante hace igual de bien, y lo pongo explicándolo. Si una paciente, con esta información delante, prefiere otra superficie, es una decisión razonable y buscamos la alternativa. Lo que no me parece defendible es contar solo la mitad buena.

El postoperatorio, con fechas

Salvo por el drenaje, la recuperación sigue mi pauta habitual, y tiene una ventaja concreta por ir en plano subfascial:

  • Día 3: levantar los brazos hasta arriba y aproximar las escápulas 30 segundos, una vez cada hora, y pasear 30 minutos al día. Mi pauta no es inmovilizar, es lo contrario.
  • Día 4 o 5: se retira el drenaje.
  • Día 7: movilidad normal de brazos.
  • Primer mes: sin deporte.
  • Al mes: cardio suave y progresivo, y trabajo isométrico. Y aquí está la ventaja: como el implante va subfascial, el isométrico de pectoral también puede empezar al mes, y no a los seis meses como cuando el implante va por debajo del músculo.

Precio

En nuestra clínica, el aumento de mama con implante de poliuretano son 6.752 €. Cuando además hay que elevar la mama —algo frecuente en la mama tuberosa— entra la mastopexia, y el arco va de 8.600 € con implantes a 9.000 € con poliuretano, y hasta 10.400 € si es una reintervención en la que hay que retirar también la cápsula. Un recambio simple con poliuretano son 4.500 €. Son los precios completos, de la consulta a las revisiones.

Cuándo no lo uso

No es un implante para todo el mundo, y decirlo forma parte de indicarlo bien:

  • Cuando el tejido de cobertura es escaso. Si el pinch test del polo superior es fino, el implante se marcaría. Ahí la elección correcta es el plano submuscular.
  • Cuando la paciente, informada, prefiere otra superficie. Es una decisión suya y hay alternativas razonables.
  • Cuando lo que hace falta no es un implante. Hay mamas tuberosas leves que se resuelven mejor con lipofilling y liberación del anillo constrictivo que poniendo una prótesis.

En resumen

El poliuretano es un implante que se adhiere, y de esa única propiedad salen sus tres ventajas —no rota, no se desplaza y la contractura baja mucho— y sus dos costes: pide drenaje cuatro o cinco días y forma parte del debate abierto sobre el BIA-ALCL. En la mama tuberosa el balance me parece claro, porque es donde la adherencia hace algo que ninguna otra superficie hace igual de bien. En un aumento estándar con buena cobertura, hay más de una opción correcta y la conversación es distinta.

Si estás valorando una cirugía de mama y quieres que revisemos tu caso concreto —qué plano, qué implante y por qué—, lo vemos en consulta con simulación 3D sobre tu propio cuerpo.

Dr. Gustavo Sordo

Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Colegiado n.º 28/58125.

Contenido revisado clínicamente por el Dr. Gustavo Sordo. Última revisión: 4 septiembre 2026.

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Dr. Gustavo Sordo - Cirujano Plástico en Madrid

El Dr. Gustavo Sordo es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, formado vía MIR en el Hospital Universitario La Paz, y cuenta con más de 20 años de experiencia en cirugía facial, mamaria y corporal.

Entre 2009 y 2014 trabajó como segundo cirujano del Dr. Antonio de la Fuente en el Hospital Rúber Internacional, participando en más de 500 intervenciones de cirugía estética facial. Ha ampliado su formación internacional con especialistas como Nazım Çerkeş, Sercan Göde y Per Hedén, así como en centros como McIndoe Surgical Centre, Queen Victoria Hospital y Akademikliniken (UK).

Ha sido presidente de la Mesa de Rinoplastia Secundaria del AECEP Meeting, director del Curso AECEP Hands-on & Video Rhinoplasty y formador de otros cirujanos y residentes. Es autor y coautor de publicaciones científicas en cirugía plástica y reconstructiva y miembro de SECPRE, AECEP, Rhinoplasty Society of Europe, EASAPS y The Aesthetic Society.

@drgustavosordo

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