Cuando alguien viene a consulta por el caballete, casi siempre lo describe igual: «quiero quitarme esto». Pero no todos los caballetes se operan igual, y la razón está en algo que el paciente no ve en el espejo y sí se ve en el perfil: la forma del dorso. Hay dorsos en forma de V y dorsos en forma de S, y esa diferencia cambia la cirugía.
Dorsos en V y dorsos en S
En un dorso en V la línea del perfil baja desde el radix, el punto donde la nariz nace entre los ojos, hasta la punta de forma bastante recta, y la giba es un exceso sobre esa línea. Rebajar la giba devuelve la línea.
En un dorso en S el perfil hace una doble curva: parte de un radix bajo, sube hasta la giba y vuelve a bajar hacia la punta. Aquí el problema no es solo el exceso; es que la nariz ya nace baja. Y al rebajar la giba hay que vigilar no dejar el radix todavía más bajo, porque entonces la nariz queda hundida entre los ojos y el perfil pierde definición. Es una decisión que se toma antes de entrar a quirófano, mirando el perfil.
Esta distinción no es jerga de consulta. Tuncel, Bulbuloglu, Lazovic y Saban la incorporan a su clasificación de la deformidad dorsal en una serie de 57 rinoplastias primarias: 27 narices con hueso nasal en V y 30 en S, y la cantidad de dorso que hay que rebajar va de 2-4 mm en las deformidades leves a 8-10 mm en las mayores (Tuncel et al., 2024). Es decir, la forma del hueso se valora junto con cuánto hay que bajar y de qué está hecha la giba, si solo de cartílago o de hueso y cartílago.

Un caso: giba marcada sobre un dorso en S
La paciente de las fotos, de 28 años, tenía una giba dorsal muy marcada sobre una piel fina y un dorso con forma de S. La piel fina lo enseña todo, así que cualquier irregularidad del hueso se habría notado. Hice una rinoplastia ultrasónica estructural, con spreader grafts en el dorso y, para la punta, un injerto de extensión septal con suturas domales. En el perfil del después se consiguió tirar una diagonal limpia: el radix sigue donde estaba y la giba ha desaparecido.
La misma decisión aparece en otro caso con radix bajo y caballete, con la piel mixta tirando a gruesa: cuando el radix ya es bajo, rebajar el caballete exige cuidado para no dejarlo aún más bajo. Ahí, además, había una punta bífida, que también se corrigió.

Por qué el bisturí ultrasónico ayuda en estos dorsos
En un dorso en S se trabaja cerca del radix y sobre poco hueso. El bisturí ultrasónico corta el hueso sin dañar la piel ni el tejido de alrededor y permite rebajar milímetro a milímetro, en lugar de quitar de golpe con escoplo. Eso da margen para parar donde hay que parar. Los spreader grafts, injertos de cartílago que se colocan a ambos lados del tabique, sostienen el dorso rebajado y evitan que se hunda la zona media de la nariz, que es lo que da la deformidad en V invertida años después.
Qué mirar en tu propio perfil
Ponte de perfil con luz de lado y fíjate en dónde nace la nariz entre los ojos. Si nace baja y luego sube hasta el caballete, tienes un dorso en S, y la conversación en consulta no será solo «cuánto quito», sino «hasta dónde puedo bajar sin perder el radix». Si la línea baja recta y el caballete es un bulto sobre ella, es un dorso en V y la cirugía es más directa. En los dos casos la planificación se hace sobre el perfil, con la simulación 3D, antes de operar. Para entender los nombres, las partes de la nariz y los tipos de nariz están explicados en el blog.
Referencias
- Tuncel U, Bulbuloglu I, Lazovic G, Saban Y. Dorsal roof flap rhinoplasty: Updated results and a new classification of nasal dorsal deformity. J Plast Reconstr Aesthet Surg. 2024;99:128-135. doi:10.1016/j.bjps.2024.09.047
Dr. Gustavo Sordo
Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Colegiado n.º 282858125.
Contenido revisado clínicamente por el Dr. Gustavo Sordo. Última revisión: 8 septiembre 2026.









