¿Qué es un “peeling”?

Un peeling es una técnica de exfoliación cutánea en la que se aplica una solución a la piel para eliminar las capas más superficiales. Los peelings se clasifican por su grado de profundidad, desde el peeling de fenol (el más profundo) a más superficiales como el de ácido glicólico. Los peelings permiten que tras la exfoliación salga piel nueva más sana.

Las soluciones suelen contener alfahidroxiácido, ácido tricloroacético, o fenol; la profundidad o número de capas de la piel exfoliadas depende de la concentración utilizada así como de los componentes de la solución.

Los peelings de TCA (Ácido Tricloroacético), se utilizan para cara, manos, cuello, y regiones expuestas en general. Tiene menos efecto blanqueante que el fenol y es bueno para zonas puntuales o manchas. Se puede utilizar para peelings superficiales, medios o profundos, según la concentración que utilizemos. Es preferible en pieles oscuras.

El Fenol se utiliza para peelings profundos, en pieles muy fotoenvejecidas y con arrugas muy marcadas. No se recomienda para zonas concretas ya que produce un efecto blanqueante y puede quedar “parcheado”.

Los peelings de alfa-hidroxiácidos, como el ácido glicólico o el ácido láctico, son los más superficiales y su aplicación produce una piel más fresca y luminosa. Tratamientos repetidos pueden crear una textura mejor en la piel. No requieren anestesia o sedación ya que sólamente se notarán pequeños cosquilleos. Puede completarse con un tratamiento a base de alfahidroxiácidos para completar de uso en casa.

¿Quién es buen candidato a un peeling?

1) Pieles arrugadas / fotoenvejecidas

2) Arrugas verticales alrededor de la boca

3) Patas de gallo, arrugas en párpados

4) Manchas en la piel

5) Acné

6) Cicatrices superficiales

En este proceso es fundamental acudir a un profesional cualificado que analice su tipo de piel y determine qué peeling es el que debe usarse para cada caso.

Dejar un comentario