La capsulorrafia «popcorn»: cerrar el bolsillo sin suturas
Cuando un implante se ha desplazado dentro de su bolsillo, hacia fuera, hacia abajo o hacia el centro, el problema casi nunca es la prótesis. Es el espacio que la contiene, y ese espacio hay que cerrarlo por donde sobra.
La forma clásica de hacerlo son las suturas de la cápsula, los colgajos capsulares o las mallas. La técnica que utilizo se llama popcorn y la desarrolló el cirujano sueco Charles Randquist: en lugar de coser, se va coagulando la cápsula por puntos con una pinza protegida y el bisturí eléctrico. La cápsula se retrae sobre sí misma, de ahí el nombre, y el bolsillo se cierra donde interesa.
La ventaja práctica es grande: se ajusta el bolsillo sin suturas, sin capsulorrafia clásica y sin levantar colgajos capsulares. Eso simplifica mucho una cirugía de revisión, y es la razón por la que se emplea constantemente en recambios de implantes, en correcciones de desplazamiento y en explantes.
Sobre su rendimiento hay una serie publicada de 149 pacientes y 266 mamas. La indicación fue malposición del implante en el 61,3 % de las mamas. Hubo complicaciones en el 14,7 % y un 6 % necesitó alguna revisión quirúrgica. Los autores concluyen que la técnica proporciona control y estabilidad del bolsillo con tasas bajas de complicación y de revisión (Calobrace MB et al. Aesthetic Surgery Journal. 2020;40(1):63-74).
No es una técnica sin complicaciones, porque ninguna cirugía de revisión lo es. Es una herramienta de control del bolsillo con números razonables para lo que se le pide.







