Lifting y rejuvenecimiento facial
Neuromoduladores: qué son, quién los pone en la clínica y por qué no hinchan la cara

Actualizado el · Revisado por el Dr. Gustavo Sordo, cirujano plástico
Voy a empezar por lo que más me preguntan: «¿me vais a hinchar la cara?». No. Los neuromoduladores, lo que casi todo el mundo llama bótox, no rellenan nada. No son ácido hialurónico, no ponen volumen y no tienen nada que ver con los labios en salchicha. Relajan un músculo durante unos meses, y eso es todo. Que sirva de prueba que en nuestra clínica nos lo ponemos todos, el personal entero, y nos vemos naturales. Si nos viéramos hinchados, no nos lo pondríamos.
Quién pone los neuromoduladores en la clínica: el Dr. Mendieta
En la clínica los neuromoduladores los pone el Dr. Alejandro Mendieta, cirujano plástico del equipo. Lo he visto trabajar y lo digo con conocimiento de causa: los pone muy bien. Y la mejor prueba que puedo dar no es mi opinión, es que toda la clínica se los pone con él: el personal de atención al paciente, la enfermería y nosotros mismos. Cuando el equipo entero elige al mismo profesional para su propia cara, eso dice más que cualquier reseña.

Su técnica: la cola de la ceja
Lo que más me gusta de cómo trabaja el Dr. Mendieta es lo que consigue en la cola de la ceja. Relajando con precisión la parte del músculo orbicular que tira de la ceja hacia abajo, y respetando la que la sostiene, se obtiene una pequeña elevación del extremo externo de la ceja que abre la mirada y queda muy bonita, sin que nadie sepa por qué. Es un gesto técnicamente delicado: hay que tener mucho cuidado con las dosis y con los puntos, porque unos milímetros de más y la ceja cae en vez de subir. Ahí está la diferencia entre ponerlo y ponerlo bien.
Sin dolor: vibración antes de cada pinchazo
Otro detalle suyo: utiliza un pequeño aparato de vibración que aplica sobre la zona justo antes de pinchar. La vibración adormece la piel por un mecanismo de competencia nerviosa, el mismo por el que frotarse un golpe alivia, y con eso el tratamiento no duele nada. Parece un detalle menor; para quien viene cada cuatro o seis meses no lo es.
Qué son y qué hacen exactamente
El neuromodulador que se usa en estética es la toxina botulínica tipo A, una proteína purificada que, inyectada en un músculo, bloquea temporalmente la señal con la que el nervio le ordena contraerse. El músculo se relaja de forma parcial y reversible, y la piel que tiene encima deja de plegarse en el mismo sitio cada vez que gesticulas. Por eso funciona sobre las arrugas de expresión: las de la frente, el entrecejo y las patas de gallo. Y por eso no funciona sobre lo que no es un músculo: ni sobre la flacidez, ni sobre la pérdida de volumen, ni sobre una arruga que ya está marcada en reposo. Confundir esas tres cosas es el origen de la mayoría de los tratamientos que decepcionan.
Por normativa sanitaria no podemos citar aquí nombres comerciales de medicamentos de prescripción. Hay varias presentaciones de toxina tipo A, todas con el mismo principio activo y pequeñas diferencias de difusión y duración; en consulta te explicamos cuál usamos en tu caso y por qué.
Cómo es el tratamiento y cuánto dura
Una valoración previa del gesto de cada paciente, unos minutos de pinchazos muy finos con la vibración por delante, y a la calle. El efecto empieza a notarse a los dos o tres días, es completo a las dos semanas y dura, según la zona y la persona, entre tres y seis meses. Lo que pedimos después es sentido común: no tumbarse ni frotarse la zona en las primeras horas, y nada de sauna ni ejercicio intenso ese día. Y una regla que aplicamos siempre: menos es más. El objetivo es un gesto descansado, no una frente inmóvil; una cara que no expresa se detecta al instante y envejece la mirada en vez de rejuvenecerla. Por eso tampoco repetimos antes de tiempo: dejar que el músculo recupere parte de su movimiento entre sesiones es lo que mantiene la naturalidad.

Un tratamiento integral: neuromoduladores y cirugía de los párpados
Aquí es donde nuestra clínica se diferencia de un centro que solo pincha. Muchos de los pacientes que se ponen neuromoduladores con nosotros son pacientes que también se han operado, o se van a operar, de los párpados, y con frecuencia con una suspensión de las cejas: el lifting directo de cejas con la técnica de Fakih-Gomez, una incisión pequeña justo encima de la ceja y un punto profundo que la fija al periostio (según PubMed, la serie de 45 pacientes de Fakih-Gomez y colaboradores muestra elevaciones estables y simétricas con cicatriz poco visible: Aesthetic Plast Surg. 2025, DOI).
En esos casos el neuromodulador no es un extra: forma parte del plan. Nuestro protocolo es que esté puesto como mínimo quince días antes de la cirugía, para que los músculos que tiran de la ceja hacia abajo, el entrecejo y el orbicular, lleguen relajados al quirófano y la suspensión se fije sin nada que tire en contra. Después, mantenerlo ayuda a que la ceja se quede donde la dejamos. El Dr. Mendieta lo pone antes; yo opero; y entre los dos el resultado es más estable que con cualquiera de las dos cosas por separado.

Para qué más se usan
Además del tercio superior de la cara, los neuromoduladores tienen indicaciones médicas con décadas de recorrido: el bruxismo, infiltrando el masetero, que además afina la mandíbula cuando el músculo está hipertrofiado; la migraña crónica; la sudoración excesiva de axilas y manos; y las bandas del cuello. Todas se valoran en consulta con el Dr. Mendieta.
Preguntas frecuentes
¿El bótox hincha la cara o los labios?
No. Eso es el relleno, normalmente ácido hialurónico. El neuromodulador no aporta volumen: relaja un músculo. Los «labios en salchicha» son otra cosa, y no la hacemos.
¿Duele?
Con la vibración previa que usa el Dr. Mendieta, prácticamente nada. Son agujas muy finas y unos minutos.
¿Me quedará la cara congelada?
Solo si se pone de más. Nuestro criterio es dosis bajas y gesto conservado; mira la foto del equipo.
¿Y si me voy a operar los párpados?
Entonces el neuromodulador se programa quince días antes de la cirugía, dentro del mismo plan, sobre todo si la operación incluye la suspensión de las cejas.
¿Qué pasa si lo dejo?
El músculo recupera su movimiento y la piel vuelve poco a poco a como estaba. No hay efecto rebote.
Si quieres valorar un tratamiento con neuromoduladores en Madrid, o combinarlo con una blefaroplastia o un lifting deep plane, pide cita en la clínica: el Dr. Mendieta y yo lo vemos juntos.
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Dr. Gustavo Sordo
Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Colegiado n.º 282858125.
Contenido revisado clínicamente por el Dr. Gustavo Sordo. Última revisión: 27 septiembre 2026.