Una mujer inglesa representa la “belleza perfecta”

La británica Florence Colgate ha resultado ganadora de un concurso de belleza basado en la “proporción aúrea”.

Efectivamente, las mediciones realizadas en esta mujer arrojan un resultado matemáticamente perfecto. La distancia entre sus orejas es exactamente el doble del trecho que separa a una de sus pupilas de la otra. Además, la distancia que hay de sus ojos a su boca equivale a una tercera parte de la que separa su barbilla de la línea donde comienza su cabello, arriba de la frente.

Todo esto nos invita a la reflexión. Por una parte, basar la belleza en patrones o mediciones matemáticas concretas es algo que está fuera de lugar ya que lo atractivo es un concepto subjetivo, abstracto y realmente relativo. Muchas caras reconocidas como bellas presentan alteraciones de las medidas aúreas.

Por otro lado, existe un determinante clave y relativamente común que aceptamos como bello, y es la simetría.

Los rostros pueden ser proporcionados, o bien presentar una zona o división (la cara suele dividirse en tercios horizontales y quintos verticales) de mayor tamaño que las otras.  Por ejemplo, las caras con el tercio de los ojos y los pómulos muy desarrollado se suelen considerar muy atractivas. Este tipo de caras no guardaría las proporciones aúreas y sin embargo muchas cuentan con un amplio reconocimiento de ser bellas. Sin embargo, aún siendo “no aúreos”, todos los rostros se benefician de guardar simetría. La simetría la percibimos siempre como bella debido a los esquemas cerebrales de percepción que tenemos y es uno de los motivos de consulta más frecuentes en cirugía estética.

Muchos pacientes se benefician de simetrizar su cara, su pecho, etc.

No debemos olvidar que la cirugía no debe guiarse por fórmulas matemáticas sino que debe individualizarse en cada caso, en cada necesidad y en cada paciente, tal y como contábamos en el anterior post acerca de la divina proporción. Es esa filosofía la que en nuestro criterio debe prevalecer.

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