Los riesgos de la cirugía “low-cost”

La democratización ha llegado a la cirugía estética, que ha pasado de ser un producto de elite a extenderse a toda la población. A ello han contribuido las grandes clínicas de intermediación, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Todos los beneficios de la cirugía estética se disfrutan hoy en todos los niveles de la sociedad como una experiencia compartida. Existe una oferta a la medida de cada perfil de ingresos. Siguiendo con el ejemplo del aumento de mamas, la intervención puede variar en precio entre 3.000 € y 8.000 €. Es el nuevo concepto de cirugía dirigida a personas con menos capacidad adquisitiva, la famosa “cirugía low cost”, que cotiza a la baja y en la que compiten las corporaciones medicas, junto con algunos mediadores especializados en marketing, que ofrecen ofertas tipo “cupón” con fecha de caducidad.

El mayor reclamo es el precio, sin tener en cuenta la calidad del implante, el cirujano, la clínica, el tipo de atención al paciente, etc. En estos casos el factor humano pasa a un segundo plano y solo cuenta el precio como único criterio:

La cirugía low cost es incompatible con un servicio médico humanizado y de alto nivel. No es lo mismo un determinado implante mamario que otro, el precio puede variar hasta en el doble entre diversas marcas. No es una buena idea escatimar a la hora de escoger el tipo de prótesis.

Fomenta la compra impulsiva: Es habitual que estas ofertas están basadas en la caducidad, incitando al paciente a hacer una compra impulsiva, algo peligroso y desde luego poco recomendable en una decisión tan importante como una intervención quirúrgica, que requiere tiempo para reflexionar sobre la mejor opción para conseguir los mejores resultados para la estética y la salud del paciente.

Empatía Médico-Paciente
Ahora las nuevas relaciones médico paciente se basan en una buena empatía y sintonía en consulta, paso previo para alcanzar ese buen entendimiento necesario entre ambos. El papel de las nuevas tecnologías de la información resulta definitivo a la hora de anticipar y proyectar resultados. Los nuevos dispositivos de imagen son una excelente herramienta de diagnóstico junto a otros simuladores de resultados como kits biodimensionales, que permiten personalizar al máximo las intervenciones y con mayores garantías. Las imprescindibles fotografías del antes y después son otro factor básico en las consultas de cirugía estética que puede alcanzar el máximo de sofisticación con aparatos con imágenes en 3D y scanner incluido para delimitar exactamente lo que hay que quitar y poner.

Generalmente, las empresas que ofrecen este tipo de servicios “low-cost” recurren a intermediarios para la comercialización de sus servicios. Estas empresas tienen el único objetivo de maximizar las ventas y aplican estrategias muy agresivas de publicidad y de gestión comercial hacia los pacientes, presionándoles para aprovechar una oferta, incentivando el “cross-selling” vendiendo otras intervenciones quirúrgicas a pacientes que ya hayan pasado por una (por ejemplo, ofrecer una liposucción a una paciente que haya contratado una blefaroplastia), etc. Esto desvirtúa la relación con el paciente, ya que no está atendido por un profesional médico orientado a ofrecer la mejor solución para cumplir los objetivos del paciente y precupado por su salud, sino por un agente comercial sin formación biosanitaria cuyo salario depende de la facturación que consiga generar en su cartera de clientes (pacientes).

Otro inconveniente de tener que tratar con estas empresas intermediarias es que, como ha ocurrido recientemente, cierra una empresa que ofrece estos servicios, los pacientes quedan desprotegidos, por desaparecer el interlocutor que tenían. En cambio, si la relación es directamente con el cirujano, siempre estará disponible para consultar cualquier duda que pueda surgir tras la intervención.

Finalmente, otra cuestión fundamental es la precisión: un factor determinante que preocupa mucho tanto al paciente como el cirujano. En una cirugía que se realiza para cumplir los deseos del paciente hay que personalizar al limite, siempre bajo la supervisión médica oportuna y salvaguardando la ética profesional.

¿Cómo se consiguen estos precios? Uno de los factores que más permiten reducir el precio tan agresivamente es la elección de un implante mamario de coste bajo y, por tanto, de calidad baja. En segundo lugar, las intervenciones se no realizan en hospitales máxima calidad sino que recurren a centros que habitualmente no tienen las instalaciones idóneas.

Por todas estas razones, para no correr riesgos innecesarios, es importante huir de los intrusismos y contar con los mejores profesionales posibles. Optar por una alternativa “low cost” supone poner en riesgo su salud y unos resultados muy diferentes a los esperados.

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