Intervenciones de cirugía estética según la edad de los pacientes

La cirugía mamaria es la rama con el espectro generacional de demanda más amplio. Las intervenciones de mama tienen su punto álgido de los 18 a 29 años, para empezar a decrecer a partir de los 30 y tener, en términos compa­rativos, escasa relevancia a partir de los 60 años. Es importante resaltar que entre los pacientes de entre 18 y 29 años, el 58% de sus cirugías afectan a la mama, tratándose principalmente de mamoplastias de aumento.

 

A partir de los 45 años se aprecia una reducción importante del interés en el aumento mamario, quedando sustituido por la cirugía de los parpados y la liposucción.

 

Los mayores de 60 años concentran sus intervenciones en cirugía de la cabeza, fundamentalmente en la cirugía de los párpados (35%) y el lifting facial (15%) que suponen la mitad del total de inter­venciones en este colectivo.

 

Merece la pena hacer hincapié en los me­nores de 18 años, por todo el ruido mediático existente en relación a este segmento y las implicaciones médicas, psicológicas y sociales que un teórico mal uso de la cirugía en este colectivo podría signi­ficar

 

Los resultados obtenidos evidencian que sólo un 1,3% de las interven­ciones de cirugía estética fueron realizadas a menores de 18 años, dato en consonancia con el aportado por la American Society for Aesthetic Plástic Surgery (ASAPS), que para este grupo de edad señala un 1,9% de total de intervenciones reali­zadas en EEUU durante 2013 o la Asociación Alemana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva que señala un 1,4% para su país.

 

 

Al igual que en los restantes países de nuestro entorno sociocultural, en España, la cirugía estética en menores se centra mayoritariamente en la ca­beza (el 63% de las intervenciones), y en concreto afecta a la estética de las orejas: el 46,5% del total de intervenciones en menores son otoplastias.

Algunos autores consideran que esta intervención no es meramente estética o que está totalmente justificada en menores desde un punto de vitas mé­dico por el sufrimiento psicológico asociado; además, a diferencia de otras intervenciones, puede aplicarse a partir de una edad muy temprana ya que no se ve afectada por el desarrollo evolutivo del menor.

 

 

La cirugía de la mama se sitúa en segundo lugar con un 20,4%, pero sólo en el 10,3% de los casos se trata de aumento de mamas, lo que repre­senta el 0,5% del total de aumentos de mama realizados en España. Aunque su número es pequeño, debería ser todavía más bajo dado que a esa edad las mamas no están todavía totalmente desarrolladas y, en principio, parece más conveniente esperar a que la paciente tenga más edad para plantearse un aumento de senos. Otra cirugía de la mama con cierto peso a estas eda­des es la ginecomastia o reducción de la mama en varones (el 4,5% de todas las intervenciones realizadas a menores). Este procedimiento quita grasa y tejido glandular de las mamas, y en casos extremos también extirpa piel sobrante, dando lugar a un tórax plano, firme, y bien contorneado. Esta in­tervención está recomendada para cualquier edad.

  • El 9,8% de las intervenciones de este segmento de edad afectan a la nariz. La rinoplastia con fines estéticos se recomienda realizar una vez se haya completado el “estirón” de la pubertad, que suele tener lugar en las niñas a partir de los 14 años y en los varones a partir de los 15, criterio que la SECPRE comparte con la Asociación Americana de Cirugía Plástica y la Asociación Americana de Cirugía Plástica Facial.
  • La liposucción infantil en este colectivo también es poco frecuente,

aunque algunos expertos4 consideran que es eficiente para tratar una varie­dad de lipodistrofias con mínima morbilidad. Además, añaden que las prin­cipales ventajas de la liposucción, escasa cicatriz y pronta recuperación, son especialmente importantes en los niños.

Por último señalar que la cirugía corporal es prácticamente testimonial en este colectivo.

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