Falsos mitos sobre las prótesis mamarias

falsos mitos sobre prótesis mamarias

falsos mitos sobre prótesis mamarias

El uso de implantes mamarios para aumentar la talla del sujetador ha sido, desde el comienzo de este tipo de operaciones, motivo de falsos mitos que intentaron disuadir a las mujeres para que se sometieran a estas intervenciones.

Aunque hoy día muchos de ellos podrían componer un libro de bromas de mal gusto, lo cierto es que originaron debates de todo tipo entre pacientes y médicos. Para que no te cojan por sorpresa –sobre todo si estás pensando en someterte a un aumento de pecho- repasamos los falsos mitos que han existido sobre las prótesis mamarias:

“Las prótesis explotan en los aviones”

Este mito se basaba en el hecho de que los cambios de presión que se viven en el interior del avión afectaban a las prótesis haciendo que estas se expandieran. Un hecho que provocaba que las mujeres que se habían sometido a estas operaciones vieran como sus pechos explotaban literalmente.

A día de hoy no se tiene constancia de que esto haya sucedido antes. De hecho, muchos cirujanos señalan que las prótesis suelen enviarse a los países receptores a través del correo aéreo, y que si esto fuera cierto, los implantes explotarían durante su viaje, antes de ser colocadas en el cuerpo de una mujer. Además, el avión va presurizado a 0,9 atmósferas de presión, lo que hace que el habitáculo donde van los pasajeros tenga casi la misma presión atmosférica que cuando estamos en tierra. Si las condiciones de presión volando son las mismas que en tierra, no tiene sentido pensar que los implantes van a resultar dañados.

Sí es posible que, algunas pacientes, sientan discretas molestias en los senos si vuelan durante los primeros meses de la operación. Algunos pacientes (no todos) de fuera de Madrid nos han reportado sensaciones de pequeña presión, sensibilidad o alguna molestia temporal durante el vuelo. Todos estos pacientes llevaban operados 2 meses o menos, siendo lo normal que estas molestias desaparezcan con el tiempo, al asentarse el implante, y el paciente vuele sin ningún tipo de sensación desagradable en absoluto.

 

“Hay que cambiar los implantes cada 10 años”

Esto tampoco es cierto. Hace unos años se pensaba que a partir de los 10 años, el riesgo de rotura del implante aumentaba exponencialmente, por lo que se aconsejaba su cambio. Hoy día esto es impensable, pues en las intervenciones se utilizan prótesis realizados con gel de alta cohesividad, un material cuya vida útil alcanza los 25 e incluso los 30 años.

 

“Con los implantes mamarios no se pueden hacer radiografías de la zona”

Esta creencia se basaba en el hecho de que los rayos X podían afectar a la composición de los implantes. Así, las mujeres que se habían realizado aumentos de pecho no podían someterse a radiografías, ecografías o resonancias magnéticas. Hoy día sabemos que esto es completamente falso. Lo que sí deben hacer estas mujeres es avisar al radiólogo antes de someterse a la prueba para que controle la presión que la máquina va a hacer en la zona. Y es que hay implantes que son más sensibles a este tipo de exposición. Para evitar este hecho debemos optar por implantes de calidad.

 

“Las mujeres con implantes mamarios no pueden dar el pecho”

Esto es completamente falso. El aumento de pecho, al igual que la reducción de pecho, no es incompatible con la lactancia. Es cierto que si la operación se realiza a través de la areola existe la posibilidad de que aparezcan quistes por retención en los conductos que transportan la leche desde la glándula hasta los pezones. En este caso, lo mejor es ponerse en manos de un cirujano plástico experto en este tipo de operaciones y con una contrastada experiencia.

 

Así pues, si estás pensando en someterte a un aumento de pecho, no lo dudes y acude a un centro sanitario que te ofrezca todas las garantías y donde trabajen los mejores profesionales del sector. Solo de esta manera estarás segura de que cuentas con implantes mamarios de calidad y de que la forma en que se te coloque es la más acertada.

 

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